Autoempleado y emprendedor no son sinónimos

Columna de Eduardo Albalá aparecida inicialmente en www.innovacion.cl.

Jean-Baptiste Say, es un economista francés que en el siglo XIX comenzó a utilizar la palabra emprendedor (“entrepreneur”) para definir a aquel que toma las riendas de la empresa, como  intermediario entre el capital y la fuerza de trabajo, moviendo dichos recursos económicos hacia las áreas de mayor productividad.

La semana pasada estuve en Panamá trabajando en la innovación con un buen número de emprendedores y constaté que, en ocasiones, utilizamos expresiones como emprendedurismo, creación de empresas o autoempleo de forma indistinta. Creo que es conveniente aclarar dichos términos, ya que autoempleado y emprendedor pueden no significar lo mismo, incluso ser términos totalmente opuestos.

Desde mi punto de vista, para distinguir entre autoempleado y emprendedor, hay que atender a tres puntos clave: la aspiración, la gestión y el éxito.

El emprendedor debe tener la aspiración de hacer crecer su proyecto empresarial. Podríamos decir que todos los negocios tienen vocación de crecer, sin embargo hay dos situaciones muy comunes que crean importantes obstáculos:

  • Aquellos autoempleos o pequeños negocios que nacen para prestar de un servicio de cercanía, o basan su comercialización únicamente en contactos personales, sin ofrecer nada claramente diferente a lo existente. En esta categoría entrarían desde el vendedor de caramelos del semáforo, hasta una panadería, cafetería o restaurante sin ningún componente manifiestamente diferencial. Para que estos negocios logren crecer, deben ir más allá de los clientes con los que tienen una relación de cercanía, base de su estrategia de enfoque. Para crecer deberían salir de dicha zona de confort y además competir contra otros negocios prácticamente iguales, o incluso mejores (que quizá si cuenten con claras estrategias de costos o diferenciación).
  • Los profesionales independientes que realizan una actividad basada en sus cualificaciones o habilidades especiales. Estaríamos hablando de un médico con un consultorio independiente, un abogado, o incluso a un artista, de los que se valoran cualidades personales e intransferibles. En la medida en la que permanezca esa intrasferibilidad de las características diferenciales y exitosas, serán negocios destinados a no crecer más allá de su fundador.

Por tanto, para que un negocio pueda crecer debe hacerlo partiendo de una propuesta novedosa, claramente diferenciada de lo existente. Además, ese valor diferencial deberá residir en un concepto replicable y no únicamente en las características personales de la persona que abre el negocio. Para impulsar este tipo de negocios es necesaria la visión de un emprendedor.

La voluntad de querer ofrecer algo nuevo es fundamental para identificar al emprendedor con capacidad de crecimiento.

El segundo punto clave será la gestión. El autoempleado sólo se preocupa del día a día, el emprendedor debe tener resuelto ese día a día para alcanzar su visión empresarial. La visión del emprendedor va más allá de un territorio o una oportunidad concreta, querrá llevar su idea tan lejos como le sea posible.

El autoempleado, por lo general, sólo se apoya en otros trabajadores para tareas menores, no delega sino que tiene ayudantes, no contrata nunca a nadie más “listo” que él. El emprendedor busca profesionales que le complementen, que le superen en materias específicas, que le ayuden a seguir la visión de su empresa.

Por último será necesario cierto éxito empresarial, que impulse al emprendedor a seguir desarrollando su idea y posibilite el crecimiento. Algunos empresarios empiezan como emprendedores y sin embargo, acaban como autoempleados, bien porque se quieren ocupar de todo, centrándose en la operación y no en la visión, o bien porque el negocio lanzado no tiene tanto recorrido como se esperaba.

En definitiva, el emprendedor debe querer, saber y poder. Querer seguir una visión,saber seguirla más allá de sus propias habilidades y poder llevar a cabo su idea con éxito y aceptación del mercado.

Los estudios del Global Entrepeneurship Monitor revelan la existencia de una curva que correlaciona el número de nuevos negocios con la renta per cápita de cada país.  Siguiendo esta curva se puede ver claramente como en los países con menor desarrollo, la tasa de creación de nuevos negocios es la más alta. El problema es que muchas de esas empresas son informales y únicamente aprovechan la oportunidad de ganar un salario casi de subsistencia.

Conforme pasamos a economías más desarrolladas, va disminuyendo este ritmo de creación de nuevas empresas. Las razones son desde mercados son más maduros, la existencia de más regulaciones para evitar la economía informal, y que tanto las posibilidades de empleos formales como las ayudas sociales existentes, desincentivan el “buscarse la vida”.

Cuando llegamos a las economías más punteras, en las que la innovación es el motor principal, la tasa de creación de empresas asciende de nuevo, ya que el ambiente es propicio a nuevas propuestas de tecnológicas, o modelos de negocio disruptivos.

Por lo tanto, no es difícil concluir que las economías menos desarrolladas son más proclives a la generación de autoempleos, mientras que aquellas donde la innovación es la fuerza principal, generan más emprendedores con posibilidades de generar crecimiento económico. Por supuesto hay notables excepciones, como toda la frugal innovation que se genera en lugares como India, China o incluso en Latinoamérica, pero esto merece otro artículo completo.

Los emprendedores son fundamentales para generar empleo, datos recientes revelan que el 50% de los puestos de trabajo de Estados Unidos son creados por empresas con menos de cinco años. Los autoempleados solucionan el problema del desempleo, aunque en algunas economías lo hacen a través del subempleo. Los emprendedores son muchos más importantes ya que generan empleo de calidad, valor para los clientes, empresas competitivas, mayor eficiencia en la economía, innovaciones e industrias exportadoras. Es fundamental, en especial para las políticas públicas, distinguir entre emprendedores y autoempleados, para saber a qué apostar. Bajo mi punto de vista, el reto en las economías latinoamericanas será saber impulsar el emprendedurismo real y no únicamente caer en la tentación política de mantener el autoempleo.

 

 

Eduardo Albalá Ubiergo

Director de Barrabés América

Para más información sobre nuestros cursos, programas y actividades de innovación innovacion@barrabes.biz

www.facebook.com/barrabesamerica

www.twitter.com/eduardoalbala

Anuncios

¿Se puede aprender a ser innovador?

Columna de Eduardo Albalá, aparecida inicialmente en www.innovacion.cl, donde señala que hay personas con una capacidad innata para detectar oportunidades pero agrega que esto también se puede entrenar.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un encuentro con Ferran Adrià, sin duda el chef más influyente en la cocina de vanguardia y uno de los mayores innovadores de los últimos tiempos. Ante la pregunta de si se puede aprender a ser innovador, o bien es algo innato, Adrià lo tuvo claro: “he visto a mucha gente normal creando cosas extraordinarias”. Para el cocinero “ser innovador no es una cualidad, es una actitud”.

Hay que ser muy conscientes de que ser innovador es querer cambiar, querer salir de la llamada zona de confort. Ser innovador conlleva muchos costos (ya sean personales o empresariales), en especial los relacionados con el tiempo y recursos invertidos, así como con las posibilidades de fracasar en el intento (mayores cuanto más disruptiva es la innovación). Ya lo decía Woody Allen: “Si no estás fracasando una y otra vez, es que no estás haciendo cosas muy innovadoras“.

Innovar de verdad, en especial en algunos ambientes, no es nada fácil. En una empresa, ser innovador puede resultar poco eficiente a corto plazo, y eso no suele ser muy popular.

Si hemos logrado la difícil tarea de hacer que una persona (o una empresa) tenga una actitud realmente innovadora, podremos seguir con los siguientes pasos para conseguir enseñar a ser innovador. Para ello, deberíamos definir qué es innovar y cómo se innova. Dentro de las múltiples definiciones existentes, podríamos partir de que “innovar es aplicar exitosamente la creatividad“, con lo que ya tenemos dos conceptos importantes: creatividad y aplicación.

Entre las formas de describir la creatividad, me gusta especialmente “es unir dos (o más) conceptos que no estaban previamente ligados”. Pondré un ejemplo algo exótico pero que espero se entienda: un mono intenta alcanzar una banana colgada de una soga y para ello une varias cajas formando una escalera. El simio está siendo creativo. En realidad, bastaría con que el mono imaginara las cajas formando una escalera para que lo consideráramos creativo, si además consigue el fruto (aplicación con éxito) está siendo innovador.

Siguiendo con el ejemplo, para detonar la creatividad que lleve a la  innovación, el primer paso será ver la banana colgada. Esto parece evidente pero muchas de las innovaciones más destacadas radican, precisamente, en haber detectado una necesidad específica no cubierta (en ser el primero en ver la banana). Esa capacidad de detección será clave. ¿Esto se puede enseñar? Está claro que hay personas con una capacidad innata para detectar oportunidades pero, al menos es mi opinión, también se puede entrenar. Observar y comparar diferentes mercados, industrias, países, y aprender a observar el día a día abstrayéndonos de la rutina, serán buenos ejercicios para entrenar esta capacidad.

Además de ver la banana, el mono tiene que identificar las cajas y unirlas mentalmente para imaginarlas todas apiladas. No todas las soluciones son tan obvias como la de los cajones y la banana, así que si queremos ser creativos tendremos que ejercitar también la capacidad de relacionar ideas e informaciones y crear nuevos conceptos. Bajo mi punto de vista, esto es algo que también se puede entrenar.

En este punto hay que señalar que este proceso (encuentro problema, imagino solución) no siempre es lineal, a veces es iterativo, de forma que la mezcla de informaciones e ideas también llevan a detectar nuevas oportunidades. En cualquier caso, ambas cualidades (detección de oportunidades y generación de posibles soluciones) son necesarias.

Para llegar a alcanzar la banana, es muy probable que el mono tenga que colocar las cajas varias veces y probar, experimentar. Es famoso el ejemplo de que la invención de la bombilla por parte de Thomas Alva Edison. Por aquella época era conocido el hecho, casi como curiosidad científica, de que ciertos materiales pasaban a un estado incandescente al serles aplicada corrientes eléctrica en el vacío. Edison vio claro que si se lograba sostener el fenómeno durante un tiempo suficiente y a un costo razonable, podría convertirse en una alternativa interesante a las existentes lámparas de gas. Edison asumió el reto desde su laboratorio, y probó con filamentos de todo tipo de materiales (traídos incluso de todas partes del mundo) y el 21 de octubre de 1879 logro superar las cuarenta horas de funcionamiento ininterrumpido con una bombilla con filamento de bambú carbonizado. Hasta lograrlo tuvo que probar con más de 2000 combinaciones. La planificación, la perseverancia, el método de experimentación y la capacidad para detectar las soluciones correctas, son cuestiones que habrá que entrenar para lograr ser más innovadores.

Finalmente, en la innovación empresarial también hay que tener en cuenta otros aspectos relacionados con la puesta en práctica, como coordinarse con otras personas, lograr involucrar a socios, encontrar financiamiento, vender las ideas en el mercado o el vencer la resistencia al cambio de los trabajadores de la empresa. Todas estas son habilidades que también serán necesarias para ser realmente innovador (exitoso a partir de la aplicación de las ideas creativas).

A todo esto, quizá habría que añadir que ser innovador requiere también de obtener información de los demás, recibir consejos, aprender de las críticas y pese a todo, mantener la libertad creativa.

En definitiva, ser innovador es reunir un conjunto de habilidades, desde estar abiertos al mundo, hasta la puesta en práctica de los cambios, pasando por la imaginación y la creatividad. En la medida en que una persona quiera realmente ser innovadora y podamos potenciar estas habilidades en ella, podremos enseñar (o aprender) a ser innovador.

Un par de referencias adicionales. Primero es casi obligado mencionar el libro The Innovator’s DNA, donde Jeff Dyer, Hal Gergersen y Clayton M. Christensen analizan las 5 cualidades clave de los innovadores: asociar, preguntar, observar, experimentar y descubrir. Como segunda referencia, la revisión que Calos Barrabés hace de estos conceptos para aplicarlo en las empresas, con lo que denomina las cuatro palancas de la innovación: visión global (el equivalente en la empresa a la capacidad de detectar oportunidades), talento (para poder desarrollar ideas), tecnología (para poderlas poner en prácticas) y diseño (para hacer la oferta atractiva).

Eduardo Albalá Ubiergo

Director de Barrabés América

Para más información sobre nuestros cursos, programas y actividades de innovación innovacion@barrabes.biz

www.facebook.com/barrabesamerica

www.twitter.com/eduardoalbala

Cinco tipos de pensamiento y porqué el brainstorming no funciona

Columna de Eduardo Albalá aparecida inicialmente en www.innovacion.cl donde se analizan las características del proceso creativo y la validez de la técnica “lluvia de ideas”.

En el intento de comprender la innovación y la creatividad, analizar cómo funcionan el cerebro puede ser un buen acercamiento. No soy especialista en psiquiatría ni psicología pero bajo mi punto de vista, podemos distinguir al menos cinco formas de pensar:

– Pensamiento evocador. Es aquel que trae a la mente imágenes del pasado. Por medio de este tipo de pensamiento recordamos cosas, personas o situaciones vividas. La mayoría de las veces esta evocación viene acompañada de los sentimientos de alegría, nostalgia, aprecio o rechazo que generan dichos recuerdos pero en la medida en la que podamos rescatar detalles  extrapolables a otras situaciones, la evocación será una buena base para el pensamiento creativo.

– Pensamiento de deseo. Es similar al pensamiento evocador, sólo que en lugar de revivir experiencias pasadas, construye imágenes que nos gustaría conseguir en el futuro. Puede partir tanto del pensamiento evocador (me gustaría volver de vacaciones a la playa donde estuve) como de percepciones actuales de los sentidos (tengo que comprarme un reloj como ése). Este tipo de pensamiento es muy importante para desatar la motivación.

– Pensamiento obsesivo. Se refiere a las situaciones en las que tenemos un problema y damos vueltas en torno a dicha cuestión pero sin avanzar hacia ninguna solución. Es un tipo de pensamiento muy poco productivo pero en el que solemos caer cuando una situación nos preocupa y no vemos claramente la forma de resolverla.

– Pensamiento libre. Es el tipo de pensamiento en el que mejor se mueve la imaginación. Se produce especialmente cuando “no estamos utilizando el cerebro”. En los procesos de pensamiento libre, las imágenes pasan sin demasiado orden por nuestra cabeza, se salta entre conceptos a otros de forma rápida, unas sinapsis neuronales llevan a otras y, esto hace posible que varias de esas informaciones se conecten formando una nueva idea. En definitiva, este tipo de pensamiento suele llevar a generar nuevas ideas, incluso si no las estábamos buscando conscientemente.

– Pensamiento de desarrollo. Se da en aquellas circunstancias en las que vislumbramos cuál es la solución a un problema y seguimos el camino hacia dicha solución. Es el trabajo mental que lleva a ir puliendo cada vez más la respuesta que hemos imaginado previamente, expandiendo algunas opciones y cerrando otras. Es el tipo de pensamiento que generamos cuando estamos resolviendo un rompecabezas o incluso cuando escribimos una historia de la que previamente hemos imaginado los componentes esenciales.

Un proceso creativo deberá contar con personas motivadas, iniciarse con cierto pensamiento evocador, que permita recuperar experiencias pasadas y mezclarlas con nuevas observaciones e informaciones, evitar el pensamiento obsesivo y, finalmente, concluir con el pensamiento de desarrollo que vaya perfeccionando las ideas imaginadas.

Recientemente leía un artículo de Jonah Lehrer aparecido en The New Yorker el 30 de enero del presente 2012 donde hablaba del brainstorming y venía a decir que la técnica popularizada por Alex Osborn, no funciona. Para soportar esta afirmación, el autor aporta pruebas como la llevada a cabo en la Universidad de Yale en 1958. En el experimento de Yale, 48 estudiantes fueron divididos en 12 grupos, con el objetivo de resolver algunos acertijos creativos. Mientras, otros 48 estudiantes los resolvieron de forma individual. El resultado fue que las personas que trabajaron en solitario consiguieron más y mejores soluciones. Muchos estudios posteriores confirman los resultados del experimento de Yale. También desde mi propia experiencia con decenas de grupos creativos, el brainstorming, de forma aislada y por sí solo, no es una buena técnica para generar soluciones. Esto puede tener relación con los tipos de pensamiento.

El brainstorming resulta menos efectivo que otras técnicas cuando estamos ante procesos donde prevalece el pensamiento de desarrollo. En el pensamiento de desarrollo ya se vislumbra cuál puede ser la solución final y es necesario “tirar del hilo” hasta llegar a dicha solución. En ese proceso, la interacción de varias personas en un formato de brainstorming no tiene porque ser más eficiente.

Por lo que he observado trabajando en sesiones de creatividad con grupos, el brainstorming funciona mejor para detectar oportunidades que para hallar soluciones directas. Es preferible como alimento para el pensamiento libre que como canalizador del pensamiento de desarrollo.

En este sentido, el del brainstorming como generador de insumos para el pensamiento libre, es importante multiplicar el número de aportes diferentes que cada participante proporcione en la sesión. Para esto puede ser muy conveniente realizar de forma previa trabajos individuales de visualización (de la vida diaria, de situaciones en el trabajo, de circustancias de terceras personas) que puedan llevar a detectar oportunidades de mejora. Desde este punto de vista, el brainstorming será más valioso cuanto más se respete la regla de Osborn, que prime la cantidad sobre la calidad, porque no se están buscando soluciones definitivas, sólo insumos para poder tener más conceptos que conectar. Cuanto más, mejor.

En esta misma línea, si el brainstorming sirve como alimento y catalizador para el pensamiento libre, siempre será bueno complementarlo con cierto reposo de las ideas para que en los estados de relajación la mente pueda dar lugar a nuevas alternativas.

En definitiva, la interacción de las personas es algo totalmente necesario. Podemos afirmar que las técnicas como el torbellino o lluvia de ideas sí son validas, aunque es cierto que pueden ser más efectivas como estimuladoras de la imaginación, que como facilitadoras de soluciones directas. El brainstorming sí funciona, sólo hay que saber cuándo y cómo aplicarlo, además de complementarlo con otros tipos de técnicas, dinámicas y procesos.

Eduardo Albalá Ubiergo

Director de Barrabés América

Para más información sobre nuestros cursos, programas y actividades de innovación innovacion@barrabes.biz

www.facebook.com/barrabesamerica

www.twitter.com/eduardoalbala

 

 

7 Condiciones para NO preocuparse por innovar

Publicado inicialmente en http://www.centroamericainnova.com/contenido/7-condiciones-para-no-preocuparse-por-innovar.aspx

Por definición, innovar en una empresa es hacer algo nuevo o diferente que dé resultados empresariales. Hasta aquí todo suena bien, sin embargo, innovar no es gratis.

Innovar implica riesgos, esfuerzos, recursos, capacitación del personal, incorporación de tecnología y, si se quiere hacer de una forma constante y sostenida, introducción de procesos de innovación sistematizados dentro de la organización.  

Todo esto hace que haya empresas que no están interesadas en innovar o, cuando menos, no quieran asumir los mencionados esfuerzos y riesgos que implica la innovación.

Hoy voy a dar la razón a esas empresas. Usted NO tendrá que preocuparse por innovar, siempre y cuando su empresa cumpla con las siguientes 7 condiciones:

  1. Puede seguir vendiendo a los clientes de toda la vida, haciendo las cosas “como las hemos hecho siempre”. 

    Esos clientes van a mantener o incrementar su capacidad adquisitiva en el futuro, así como que su propensión al consumo y el porcentaje de gasto en sus productos.

    Este grupo de clientes “de toda la vida” deberá no cambiar o evolucionar nunca sus gustos, necesidades o preferencias, y cuando, por razones demográficas, el grupo de clientes vaya disminuyendo, será renovado por consumidores exactamente iguales a los anteriores.

  2. No hay ningún competidor en el mercado, o bien, sí hay competidores pero pocos y tampoco van a evolucionar en absoluto. 
  3. Aunque el negocio que desarrolla la empresa es rentable, las barreras de entrada son suficientes como para asegurar que ningún otro competidor (con posibilidades de hacerse con una cuota del mercado) consiga entrar.
  4. No existe ninguna posibilidad de que se desarrollen nuevos productos sustitutivos en el mercado, ni tampoco de que lleguen importaciones de terceros países con costos más baratos u otras claras ventajas.
  5. Las materias primas y diferentes insumos necesarios para desarrollar la actividad, no van a estar sujetos jamás a variaciones de disponibilidad o precios, y tampoco se va a ver disminuida la posición de fortaleza negociadora frente a los proveedores.
  6. En su sector no se va a producir ningún tipo de cambio legal, logístico o de acceso al mercado, así como tampoco ningún cambio tecnológico significativo que pueda afectar a la producción, distribución o comercialización.
  7. En su empresa no quieren o no pueden crecer ni hacia otros segmentos, ni a otros mercados, ni con nuevos productos o servicios, ni tampoco evolucionar el modelo de negocio para que éste sea más rentable.

Si en su empresa, sector y mercado se dan todas esas premisas, enhorabuena, no tiene por qué preocuparse en innovar.

En realidad los casos que se ajustan a estas condiciones son prácticamente inexistentes, podemos poner un par de ejemplos de situaciones en los que sí se pueden dar: 

  • Un productor de vino que vende todos los años toda su producción al obispado local, mediante un contrato indefinido, para ser utilizado como vino de misa. Mientras, tenga asegurado el cumplimiento de la normativa legal, y la iglesia católica no decaiga de forma excesiva en su provincia, no tiene de qué preocuparse.
  • Una concesión por 99 años del único bar de un estadio de fútbol, que además tiene tanto los precios, como los procedimientos de servicio, regulados por contrato.

En el pasado hubo muchas empresas que encontraron posibilidades de crecimiento en este tipo de situaciones, sin embargo, el contexto actual se distingue por la constante transformación y veloz evolución. Difícilmente permitirá que una empresa crezca o si quiera se mantenga, si no adopta dinámicas de innovación

Cuanto más se aleje su negocio de las siete condiciones indicadas, más necesidad tendrá de innovar, de incorporar talento, conocimiento y tecnología, de sistematizar los procesos de desarrollo de la innovación, de gestionar el cambio.

Y su empresa, ¿realmente no necesita innovar?

 

Eduardo Albalá Ubiergo

Director de Barrabés América

Para más información sobre nuestros cursos, programas y actividades de innovación innovacion@barrabes.biz

www.facebook.com/barrabesamerica

www.twitter.com/eduardoalbala

BornGlobal en el especial sobre co-working de L-1452

Para BornGlobal, el co-working no es sólo un espacio físico donde se reúnen distintos profesionales a trabajar e intercambiar ideas, es también una red de expertos en distintas áreas que en conjunto hacen una oferta sólida y multidisciplinaria para grandes clientes.

BornGlobal permite “la convivencia entre empresas internacionales y start-ups mexicanas, de forma que ese espacio de diálogo y relación acelere la internacionalización en ambos sentidos (entrada y salida)”.

Adicionalmente, sirven como centro de aterrizaje de empresas ligadas a la creatividad y la innovación que quieran implantarse en México.

Escuchen de boca de Eduardo Albalá y Pamela Araico su propuesta y cómo funciona BornGlobal en México.

Fuente: http://l-1452.com/co-working-parte-ii-bornglobal/

Cursos de creatividad para la innovación

A continuación el enlace hacia la presentación de Cursos y Talleres de Creatividad para la Innovación de Barrabés América Cursos y Talleres de Creatividad para la Innovación

Trabajando en la modalidad de Coworking

Fuente original: http://www.josecardenas.net/blog/2011/09/19/coworking-en-mexico/


Cada vez más profesionales independientes de diversos sectores se unen en un espacio de trabajo común donde surgen y se comparten ideas creando un ambiente de emprendedores.

Emprendedor, esa palabra que se oye cada vez más en las iniciativas, en las noticias y en las redes sociales.

Son principalmente jóvenes que aterrizan ideas que ofrecen servicios, normalmente relacionados a la tecnología, al internet, al arte o al medio ambiente, convirtiéndolo en un negocio.

Estas personas trabajan por su cuenta, son independientes de las enormes empresas, los contratos y las enormes instalaciones, llevando a cabo sus labores desde casa o en los cafés internet.

Debido al aislamiento de casa o a que los cafés no son el espacio ideal de trabajo, se ha creado el coworking: oficinas sin cubículos, de espacios amplios con zonas de creatividad, conexión a internet, teléfono, impresoras y hasta servicio de paquetería, donde se fomentan las relaciones con gente de diferentes entornos.

Una de las opciones en México es BornGlobal, que acoge tanto a empresas mexicanas como internacionales. Ofrece sus instalaciones y servicios a empresas europeas que quieran operar en América Latina y funciona como espacio para el impulso de start-ups mexicanas con alto potencial de internacionalización.

La oficina, estratégicamente ubicada sobre Insurgentes a la altura de la Colonia Nápoles del DF, ofrece diferentes salas: de imaginación, de comunicación, de decisiones, de relajamiento y pensamiento dinámico, además cuenta comedor tipo lounge, lugar de estacionamiento, y está ocupada actualmente por empresas de España, Costa Rica y México.

“Esta oficina es como mi casa”, asegura Pamela Araico, cofundadora de BornGlobal, “solo que aquí me concentro más porque divido casa y trabajo, cosa que a veces es difícil de hacer cuando se trabaja desde el hogar”.

“La ideas las rebotamos, hay más creatividad al compartirlas”, dice Eduardo Albalá, cofundador de BornGlobal.

Además del coworking, BornGlobal le facilita la vida a quienes vienen de fuera, ofrece su espacio como oficina virtual, como aterrizaje en México ayudando en trámites con la Secretaría de Relaciones Exteriores, aterrizaje de expatriados en México, entre otros servicios.

Como BornGlobal, existen también el Tercer Espacio, en la Condesa; Espacio 310, en Lomas-Polanco; Cómo, en la colonia Anáhuac, entre otras.

BornGlobal, en Insurgentes 605, Colonia Nápoles.
Teléfono +(52) 55 5543 8998
E-mail: info@bornglobal.mx
Skype: BornGlobal.mx