Libro: “Metamorfosis Web. Guía para sobrevivir en la Internet del 2012″

 

Eduardo Albalá, Director de Barrabés América, ha publicado una nueva edición corregida, aumentada y actualizada del libro del mismo autor Web’ 11 que publicó hace un año y medio, para actualizar muchas cosas que ya han cambiado. La edición electrónica está para descarga gratuita. Al final de esta reseña está el link para descargarlo. A continuación un extracto de la Introducción del nuevo libro:

Introducción

Internet sigue creciendo, no sólo en número de usuarios sino también en número de usos, soportes y aplicaciones. Como muestra de crecimiento, podemos ver el siguiente gráfico, creado por la compañía de investigación de mercados Domo:

Infografía con la actividad en Internet cada minuto.

Esta infografía esta creada con los datos disponibles a mediados del 2012 e incluyen cifras como los dos millones de búsquedas por minuto en Google, los 648 mil elementos compartidos en Facebook o los 100 mill mensajes en Twitter, todo ello cada minuto. Está claro que los medios sociales han hecho crecer todavía más la red en esta época de la Web 2.0.  Esta expresión se ha asociado a cuatro aspectos clave de la nueva ola que comenzó a invadir Internet hace unos años:

1) • Las plataformas y ambientes colaborativos (desde YouTube hasta Facebook, pasando por la Wikipedia) donde son los propios usuarios los que generan el contenido.

• 2) Una nueva organización de la información, a través de etiquetas (o tags) en lugar de con árboles de clasificación y buscadores (como Google) en lugar de directorios.

•3)  La sensación de estado Beta (o en pruebas) continuo. No importa lanzar las cosas aunque no estén del todo cerradas, lo importante es que evolucionen con los usuarios.

4)    Multiplataforma, la Web salta de los ordenadores a otros dispositivos como teléfonos, televisiones, libros electrónicos, etc.

Además hay otras cuestiones que se asocian de una forma u otra a la Web 2.0, como el auge del software libre y el código abierto, o la aparición de la Nube (the cloud computing), es decir, la red como plataforma en sustitución de los soportes basados en sistemas locales.

Los cambios de la Web 2.0 han sido tremendamente importantes, ya que no se han quedado únicamente en un entorno tecnológico sino que han conllevado significativos cambios sociales. La proliferación de plataformas de creación (como los blogs), de comunicación, de participación y las redes sociales, han traído consigo la aparición de una sociedad mucho más comunicada e interconectada.

Sin embargo, muchos de los procesos que caracterizaron la Web 2.0 ya han dado la mayor parte de sus frutos y otros están inmersos en una transformación que ya supera los conceptos iniciales. Este paulatino agotamiento o transformación del recorrido de la Web 2.0 hace que algunos autores hablen de una Web 3.0.

La expresión Web 3.0 fue acuñada por John Markoff, periodista que hace las veces de corresponsal del New York Times en Silicon Valley, en el año 2006. La expresión se refería a la futura tercera generación de servicios basados en Internet que podrían caracterizarse por una Web Inteligente y que incluirían algunos conceptos como la Web Semántica, las búsquedas en lenguaje natural, el aprendizaje de las máquinas, los agentes recomendadores y las tecnologías relacionadas con inteligencia artificial, entre otras.

La base de esta interpretación de la Web 3.0 es que las máquinas podrán procesar la información de una forma más inteligente, dándonos mayor productividad y una experiencia de usuario más instintiva.

Sobre esta definición de la Web 3.0, creo que vale la pena extraer algunos conceptos para explicarlos y reflexionar un poco más sobre en qué medida estamos o no en ese camino: la Web Semántica, el Lenguaje Natural y las Máquinas Inteligentes.

Descargue el libro completo gratis aquí:

Libro: “Metamorfosis Web. Guía para sobrevivir en la Internet del 2012″

O contacto con el autor a través de su Twitter @eduardoalbala

En qué innovar en Latinoamérica

Columna de Eduardo Albalá aparecida inicialmente en www.innovacion.cl.

De forma frecuente, tengo la suerte de compartir talleres de innovación en diferentes países de América Latina, tanto para directivos de multinacionales, como para empresarios de Pymes y sobre todo, para emprendedores. Todas estas personas son las que impulsan la innovación empresarial en nuestros países y por lo general, pertenecen a un segmento social, cultural y económico similar. Los hombres y mujeres que crean o desarrollan empresas en Chile, México, Panamá o Perú, suelen estar bien preparados académicamente y cuentan con algo de financiamiento personal, o cuando menos, no tienen una necesidad apremiante de destinar toda su renta a subsistir. La gran mayoría de estas personas, por su nivel de ingresos personal o familiar, pertenecerían a lo que en Europa o Estados Unidos corresponde a la clase media o media-alta. En estos países, dicho segmento cubre prácticamente el 80% de la población, sin embargo, en Latinoamérica estas personas están dentro del 20% o 30% de la población con ingresos más altos.

Otra cosa fácil de observar entre los emprendedores, es que suelen abrir los negocios que a ellos mismos les gustarían como usuarios. Crean los productos y servicios que cada uno de ellos necesita o que les gustaría consumir. En las últimas semanas he conocido muchos emprendedores, entre ellos a los impulsores de un espacio de coworking de Chile que han creado un muy buen sistema de software para el control de centros de negocio similares al suyo, a una chica panameña aficionada a la moda vintage que ha inaugurado una tienda de este tipo de ropa en el casco histórico de la ciudad del canal, a una familia de Uruguay que ha abierto una ludoteca en su ciudad para niños como los suyos, o una tienda online de regalos en la Ciudad de México. Todos tienen en común que hacen negocios pensados para gente como ellos, es lo normal, es el público objetivo que mejor conocen, del que tienen más información y al que les resulta más fácil llegar para promocionar su oferta.

Al unir las dos observaciones descritas, el resultado es que los emprendedores suelen ser gente de los estratos sociales más altos de la población, que hacen negocios para la gente como ellos. Dicho de otra forma, en Latinoamérica como conjunto, la mayoría de las innovaciones y emprendimientos se dirigen sólo a una pequeña parte de la población, dejando al resto fuera.

Además, los negocios de América Latina que se dirigen hacia los grupos de población de clase media-alta, tienen que competir con empresas muy evolucionadas, que se enfocan en este mismo segmento de clientes pero en otras partes del mundo. En Europa y Estados Unidos, los mercados de la clase media abarcan un porcentaje de población mucho mayor a aquella que tiene un comportamiento de consumo equiparable en Latinoamérica. El hecho de que haya un grupo de consumo tan grande al que enfocarse, ha dado lugar a mercados muy evolucionados y maduros, con compañías enormes apoyadas en soluciones muy eficientes, que tienden a ocupar todos los eslabones de la cadena productiva (diseño, producción, comercialización directa). Estamos hablando de multinacionales como Zara en textil o Ikea en muebles, que han crecido hasta convertirse en líderes mundiales en pocos años. Hasta cierto punto, es natural, que las mayores innovaciones para la clase media se produzcan en aquellas zonas del mundo con cientos de millones de personas en ese estrato social (la mayoría de las grandes empresas de bienes de consumo provienen de Europa, Estados Unidos o Japón).

En América Latina queda una gran parte de la población (la de bajos recursos) de la que salen pocos emprendedores dinámicos (por las dificultades de financiamiento, problemas de educación y capacitación) y en el que tampoco suelen pensar los innovadores, ni los locales, ni los extranjeros (la verdad es que ni Zara, ni Ikeaproducen pensando en ese grupo de población).

Aunque sea un grupo de menor ingreso, la parte de la población con menores ingresos es un mercado muy interesante (por su ingente tamaño) y a la vez muy desconocido por parte de la mayoría de empresas y emprendedores. Buena parte de la población de rentas altas de la región latinoamericana ignoran casi por completo cómo es el día a día de las personas que habitan las áreas urbanas más deprimidas o las zonas rurales menos desarrolladas. No sabemos cuál es su patrón de consumo, sus parámetros de decisión de compra, la oferta comercial disponible y otros muchos datos que ayudan a generar un planteamiento de negocio o a desarrollar soluciones innovadoras.

Hay mucha gente pensando en negocios para los segmentos más prósperos de la población y muy poca pensando en los segmentos a los que todavía pertenece la mayoría de la gente.

En este contexto surge la Frugal Innovation o innovación frugal, que es la innovación que no busca el óptimo global, sino el óptimo bajo restricciones. Estas restricciones pueden ser causadas por la falta de recursos, de acceso a comunicaciones, redes eléctricas, redes de comercialización, infraestructuras, etc. Es bajo esta visión que la división de General Electric en la India logró desarrollar una máquina de electrocardiograma que reduce el costo de paciente a menos de 10 rupias (algo así como 20 centavos de dólar americano), que gracias a sus baterías permite operar hasta un mes en un poblado sin electricidad y que, además, se vende a los médicos por unos 500 dólares y con financiamiento a tres años. Es en la India donde surgen la mayoría de ejemplos de frugal innovation, desde vehículos, a computadoras o teléfonos celulares. También en América Latina empezamos a encontrar algunos ejemplos que siguen esta filosofía, como las cooperativas que proveen de suelos a las viviendas más modestas en Colombia o la utilización de botellas de plástico colgadas en el techo, para iluminar con luz solar las estancias interiores de las viviendas más humildes y que, tras surgir en Brasil, ya se está adoptando como solución en varias partes del mundo.

Sólo hace falta levantar la mirada para ver múltiples oportunidades para aplicar la filosofía de la frugal innovation en América Latina. Las salas de cine, por ejemplo, se ha innovado mucho en salas de cine “para ricos” y sin embargo están cerrando la gran parte de las que se encuentran en barrios o pueblos con mayoría de población de recursos bajos.

Innovar y crear nuevos negocios dirigidos a la base de la pirámide no es sólo un ejercicio social (por la inclusión que supone de cierta parte de la población) es también una gran oportunidad de negocio. La clave está en fijar el foco creativo en esa base de la pirámide, saber más sobre el comportamiento y motivaciones de estas personas, y finalmente rediseñar los productos y procesos, dejando a un lado los costos innecesarios para centrarse en las cuestiones que realmente aportan valor.

Hay que innovar en todo y para todos.

Eduardo Albalá Ubiergo

Director de Barrabés América

Para más información sobre nuestros cursos, programas y actividades de innovación innovacion@barrabes.biz

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¿Se puede aprender a ser innovador?

Columna de Eduardo Albalá, aparecida inicialmente en www.innovacion.cl, donde señala que hay personas con una capacidad innata para detectar oportunidades pero agrega que esto también se puede entrenar.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un encuentro con Ferran Adrià, sin duda el chef más influyente en la cocina de vanguardia y uno de los mayores innovadores de los últimos tiempos. Ante la pregunta de si se puede aprender a ser innovador, o bien es algo innato, Adrià lo tuvo claro: “he visto a mucha gente normal creando cosas extraordinarias”. Para el cocinero “ser innovador no es una cualidad, es una actitud”.

Hay que ser muy conscientes de que ser innovador es querer cambiar, querer salir de la llamada zona de confort. Ser innovador conlleva muchos costos (ya sean personales o empresariales), en especial los relacionados con el tiempo y recursos invertidos, así como con las posibilidades de fracasar en el intento (mayores cuanto más disruptiva es la innovación). Ya lo decía Woody Allen: “Si no estás fracasando una y otra vez, es que no estás haciendo cosas muy innovadoras“.

Innovar de verdad, en especial en algunos ambientes, no es nada fácil. En una empresa, ser innovador puede resultar poco eficiente a corto plazo, y eso no suele ser muy popular.

Si hemos logrado la difícil tarea de hacer que una persona (o una empresa) tenga una actitud realmente innovadora, podremos seguir con los siguientes pasos para conseguir enseñar a ser innovador. Para ello, deberíamos definir qué es innovar y cómo se innova. Dentro de las múltiples definiciones existentes, podríamos partir de que “innovar es aplicar exitosamente la creatividad“, con lo que ya tenemos dos conceptos importantes: creatividad y aplicación.

Entre las formas de describir la creatividad, me gusta especialmente “es unir dos (o más) conceptos que no estaban previamente ligados”. Pondré un ejemplo algo exótico pero que espero se entienda: un mono intenta alcanzar una banana colgada de una soga y para ello une varias cajas formando una escalera. El simio está siendo creativo. En realidad, bastaría con que el mono imaginara las cajas formando una escalera para que lo consideráramos creativo, si además consigue el fruto (aplicación con éxito) está siendo innovador.

Siguiendo con el ejemplo, para detonar la creatividad que lleve a la  innovación, el primer paso será ver la banana colgada. Esto parece evidente pero muchas de las innovaciones más destacadas radican, precisamente, en haber detectado una necesidad específica no cubierta (en ser el primero en ver la banana). Esa capacidad de detección será clave. ¿Esto se puede enseñar? Está claro que hay personas con una capacidad innata para detectar oportunidades pero, al menos es mi opinión, también se puede entrenar. Observar y comparar diferentes mercados, industrias, países, y aprender a observar el día a día abstrayéndonos de la rutina, serán buenos ejercicios para entrenar esta capacidad.

Además de ver la banana, el mono tiene que identificar las cajas y unirlas mentalmente para imaginarlas todas apiladas. No todas las soluciones son tan obvias como la de los cajones y la banana, así que si queremos ser creativos tendremos que ejercitar también la capacidad de relacionar ideas e informaciones y crear nuevos conceptos. Bajo mi punto de vista, esto es algo que también se puede entrenar.

En este punto hay que señalar que este proceso (encuentro problema, imagino solución) no siempre es lineal, a veces es iterativo, de forma que la mezcla de informaciones e ideas también llevan a detectar nuevas oportunidades. En cualquier caso, ambas cualidades (detección de oportunidades y generación de posibles soluciones) son necesarias.

Para llegar a alcanzar la banana, es muy probable que el mono tenga que colocar las cajas varias veces y probar, experimentar. Es famoso el ejemplo de que la invención de la bombilla por parte de Thomas Alva Edison. Por aquella época era conocido el hecho, casi como curiosidad científica, de que ciertos materiales pasaban a un estado incandescente al serles aplicada corrientes eléctrica en el vacío. Edison vio claro que si se lograba sostener el fenómeno durante un tiempo suficiente y a un costo razonable, podría convertirse en una alternativa interesante a las existentes lámparas de gas. Edison asumió el reto desde su laboratorio, y probó con filamentos de todo tipo de materiales (traídos incluso de todas partes del mundo) y el 21 de octubre de 1879 logro superar las cuarenta horas de funcionamiento ininterrumpido con una bombilla con filamento de bambú carbonizado. Hasta lograrlo tuvo que probar con más de 2000 combinaciones. La planificación, la perseverancia, el método de experimentación y la capacidad para detectar las soluciones correctas, son cuestiones que habrá que entrenar para lograr ser más innovadores.

Finalmente, en la innovación empresarial también hay que tener en cuenta otros aspectos relacionados con la puesta en práctica, como coordinarse con otras personas, lograr involucrar a socios, encontrar financiamiento, vender las ideas en el mercado o el vencer la resistencia al cambio de los trabajadores de la empresa. Todas estas son habilidades que también serán necesarias para ser realmente innovador (exitoso a partir de la aplicación de las ideas creativas).

A todo esto, quizá habría que añadir que ser innovador requiere también de obtener información de los demás, recibir consejos, aprender de las críticas y pese a todo, mantener la libertad creativa.

En definitiva, ser innovador es reunir un conjunto de habilidades, desde estar abiertos al mundo, hasta la puesta en práctica de los cambios, pasando por la imaginación y la creatividad. En la medida en que una persona quiera realmente ser innovadora y podamos potenciar estas habilidades en ella, podremos enseñar (o aprender) a ser innovador.

Un par de referencias adicionales. Primero es casi obligado mencionar el libro The Innovator’s DNA, donde Jeff Dyer, Hal Gergersen y Clayton M. Christensen analizan las 5 cualidades clave de los innovadores: asociar, preguntar, observar, experimentar y descubrir. Como segunda referencia, la revisión que Calos Barrabés hace de estos conceptos para aplicarlo en las empresas, con lo que denomina las cuatro palancas de la innovación: visión global (el equivalente en la empresa a la capacidad de detectar oportunidades), talento (para poder desarrollar ideas), tecnología (para poderlas poner en prácticas) y diseño (para hacer la oferta atractiva).

Eduardo Albalá Ubiergo

Director de Barrabés América

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Cinco tipos de pensamiento y porqué el brainstorming no funciona

Columna de Eduardo Albalá aparecida inicialmente en www.innovacion.cl donde se analizan las características del proceso creativo y la validez de la técnica “lluvia de ideas”.

En el intento de comprender la innovación y la creatividad, analizar cómo funcionan el cerebro puede ser un buen acercamiento. No soy especialista en psiquiatría ni psicología pero bajo mi punto de vista, podemos distinguir al menos cinco formas de pensar:

– Pensamiento evocador. Es aquel que trae a la mente imágenes del pasado. Por medio de este tipo de pensamiento recordamos cosas, personas o situaciones vividas. La mayoría de las veces esta evocación viene acompañada de los sentimientos de alegría, nostalgia, aprecio o rechazo que generan dichos recuerdos pero en la medida en la que podamos rescatar detalles  extrapolables a otras situaciones, la evocación será una buena base para el pensamiento creativo.

– Pensamiento de deseo. Es similar al pensamiento evocador, sólo que en lugar de revivir experiencias pasadas, construye imágenes que nos gustaría conseguir en el futuro. Puede partir tanto del pensamiento evocador (me gustaría volver de vacaciones a la playa donde estuve) como de percepciones actuales de los sentidos (tengo que comprarme un reloj como ése). Este tipo de pensamiento es muy importante para desatar la motivación.

– Pensamiento obsesivo. Se refiere a las situaciones en las que tenemos un problema y damos vueltas en torno a dicha cuestión pero sin avanzar hacia ninguna solución. Es un tipo de pensamiento muy poco productivo pero en el que solemos caer cuando una situación nos preocupa y no vemos claramente la forma de resolverla.

– Pensamiento libre. Es el tipo de pensamiento en el que mejor se mueve la imaginación. Se produce especialmente cuando “no estamos utilizando el cerebro”. En los procesos de pensamiento libre, las imágenes pasan sin demasiado orden por nuestra cabeza, se salta entre conceptos a otros de forma rápida, unas sinapsis neuronales llevan a otras y, esto hace posible que varias de esas informaciones se conecten formando una nueva idea. En definitiva, este tipo de pensamiento suele llevar a generar nuevas ideas, incluso si no las estábamos buscando conscientemente.

– Pensamiento de desarrollo. Se da en aquellas circunstancias en las que vislumbramos cuál es la solución a un problema y seguimos el camino hacia dicha solución. Es el trabajo mental que lleva a ir puliendo cada vez más la respuesta que hemos imaginado previamente, expandiendo algunas opciones y cerrando otras. Es el tipo de pensamiento que generamos cuando estamos resolviendo un rompecabezas o incluso cuando escribimos una historia de la que previamente hemos imaginado los componentes esenciales.

Un proceso creativo deberá contar con personas motivadas, iniciarse con cierto pensamiento evocador, que permita recuperar experiencias pasadas y mezclarlas con nuevas observaciones e informaciones, evitar el pensamiento obsesivo y, finalmente, concluir con el pensamiento de desarrollo que vaya perfeccionando las ideas imaginadas.

Recientemente leía un artículo de Jonah Lehrer aparecido en The New Yorker el 30 de enero del presente 2012 donde hablaba del brainstorming y venía a decir que la técnica popularizada por Alex Osborn, no funciona. Para soportar esta afirmación, el autor aporta pruebas como la llevada a cabo en la Universidad de Yale en 1958. En el experimento de Yale, 48 estudiantes fueron divididos en 12 grupos, con el objetivo de resolver algunos acertijos creativos. Mientras, otros 48 estudiantes los resolvieron de forma individual. El resultado fue que las personas que trabajaron en solitario consiguieron más y mejores soluciones. Muchos estudios posteriores confirman los resultados del experimento de Yale. También desde mi propia experiencia con decenas de grupos creativos, el brainstorming, de forma aislada y por sí solo, no es una buena técnica para generar soluciones. Esto puede tener relación con los tipos de pensamiento.

El brainstorming resulta menos efectivo que otras técnicas cuando estamos ante procesos donde prevalece el pensamiento de desarrollo. En el pensamiento de desarrollo ya se vislumbra cuál puede ser la solución final y es necesario “tirar del hilo” hasta llegar a dicha solución. En ese proceso, la interacción de varias personas en un formato de brainstorming no tiene porque ser más eficiente.

Por lo que he observado trabajando en sesiones de creatividad con grupos, el brainstorming funciona mejor para detectar oportunidades que para hallar soluciones directas. Es preferible como alimento para el pensamiento libre que como canalizador del pensamiento de desarrollo.

En este sentido, el del brainstorming como generador de insumos para el pensamiento libre, es importante multiplicar el número de aportes diferentes que cada participante proporcione en la sesión. Para esto puede ser muy conveniente realizar de forma previa trabajos individuales de visualización (de la vida diaria, de situaciones en el trabajo, de circustancias de terceras personas) que puedan llevar a detectar oportunidades de mejora. Desde este punto de vista, el brainstorming será más valioso cuanto más se respete la regla de Osborn, que prime la cantidad sobre la calidad, porque no se están buscando soluciones definitivas, sólo insumos para poder tener más conceptos que conectar. Cuanto más, mejor.

En esta misma línea, si el brainstorming sirve como alimento y catalizador para el pensamiento libre, siempre será bueno complementarlo con cierto reposo de las ideas para que en los estados de relajación la mente pueda dar lugar a nuevas alternativas.

En definitiva, la interacción de las personas es algo totalmente necesario. Podemos afirmar que las técnicas como el torbellino o lluvia de ideas sí son validas, aunque es cierto que pueden ser más efectivas como estimuladoras de la imaginación, que como facilitadoras de soluciones directas. El brainstorming sí funciona, sólo hay que saber cuándo y cómo aplicarlo, además de complementarlo con otros tipos de técnicas, dinámicas y procesos.

Eduardo Albalá Ubiergo

Director de Barrabés América

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7 Condiciones para NO preocuparse por innovar

Publicado inicialmente en http://www.centroamericainnova.com/contenido/7-condiciones-para-no-preocuparse-por-innovar.aspx

Por definición, innovar en una empresa es hacer algo nuevo o diferente que dé resultados empresariales. Hasta aquí todo suena bien, sin embargo, innovar no es gratis.

Innovar implica riesgos, esfuerzos, recursos, capacitación del personal, incorporación de tecnología y, si se quiere hacer de una forma constante y sostenida, introducción de procesos de innovación sistematizados dentro de la organización.  

Todo esto hace que haya empresas que no están interesadas en innovar o, cuando menos, no quieran asumir los mencionados esfuerzos y riesgos que implica la innovación.

Hoy voy a dar la razón a esas empresas. Usted NO tendrá que preocuparse por innovar, siempre y cuando su empresa cumpla con las siguientes 7 condiciones:

  1. Puede seguir vendiendo a los clientes de toda la vida, haciendo las cosas “como las hemos hecho siempre”. 

    Esos clientes van a mantener o incrementar su capacidad adquisitiva en el futuro, así como que su propensión al consumo y el porcentaje de gasto en sus productos.

    Este grupo de clientes “de toda la vida” deberá no cambiar o evolucionar nunca sus gustos, necesidades o preferencias, y cuando, por razones demográficas, el grupo de clientes vaya disminuyendo, será renovado por consumidores exactamente iguales a los anteriores.

  2. No hay ningún competidor en el mercado, o bien, sí hay competidores pero pocos y tampoco van a evolucionar en absoluto. 
  3. Aunque el negocio que desarrolla la empresa es rentable, las barreras de entrada son suficientes como para asegurar que ningún otro competidor (con posibilidades de hacerse con una cuota del mercado) consiga entrar.
  4. No existe ninguna posibilidad de que se desarrollen nuevos productos sustitutivos en el mercado, ni tampoco de que lleguen importaciones de terceros países con costos más baratos u otras claras ventajas.
  5. Las materias primas y diferentes insumos necesarios para desarrollar la actividad, no van a estar sujetos jamás a variaciones de disponibilidad o precios, y tampoco se va a ver disminuida la posición de fortaleza negociadora frente a los proveedores.
  6. En su sector no se va a producir ningún tipo de cambio legal, logístico o de acceso al mercado, así como tampoco ningún cambio tecnológico significativo que pueda afectar a la producción, distribución o comercialización.
  7. En su empresa no quieren o no pueden crecer ni hacia otros segmentos, ni a otros mercados, ni con nuevos productos o servicios, ni tampoco evolucionar el modelo de negocio para que éste sea más rentable.

Si en su empresa, sector y mercado se dan todas esas premisas, enhorabuena, no tiene por qué preocuparse en innovar.

En realidad los casos que se ajustan a estas condiciones son prácticamente inexistentes, podemos poner un par de ejemplos de situaciones en los que sí se pueden dar: 

  • Un productor de vino que vende todos los años toda su producción al obispado local, mediante un contrato indefinido, para ser utilizado como vino de misa. Mientras, tenga asegurado el cumplimiento de la normativa legal, y la iglesia católica no decaiga de forma excesiva en su provincia, no tiene de qué preocuparse.
  • Una concesión por 99 años del único bar de un estadio de fútbol, que además tiene tanto los precios, como los procedimientos de servicio, regulados por contrato.

En el pasado hubo muchas empresas que encontraron posibilidades de crecimiento en este tipo de situaciones, sin embargo, el contexto actual se distingue por la constante transformación y veloz evolución. Difícilmente permitirá que una empresa crezca o si quiera se mantenga, si no adopta dinámicas de innovación

Cuanto más se aleje su negocio de las siete condiciones indicadas, más necesidad tendrá de innovar, de incorporar talento, conocimiento y tecnología, de sistematizar los procesos de desarrollo de la innovación, de gestionar el cambio.

Y su empresa, ¿realmente no necesita innovar?

 

Eduardo Albalá Ubiergo

Director de Barrabés América

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Ya a la Venta el libro “La Web’11 (Guía para sobrevivir en Internet en el año 2011)”

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La guía se encuentra ya a la venta en www.lulu.com (formato tradicional).

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AVISO IMPORTANTE: En virtud de un acuerdo de Barrabés América como aliados estratégicos de la Comunidad de Aprendizaje del Clúster de Tecnología de Información y Comunicaciones (TIC) del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el libro se ha vuelto a editar bajo el nombre Bienvenida Web 3.0 y se puede descargar de forma gratuita desde www.lulu.com.

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El libro escrito por Eduardo Albalá y con prólogo de Carlos Barrabés, analiza las novedades introducidas en los últimos meses del 2010, tanto por los líderes actuales de Internet, como los de Hardware y Software, así como por multitud de incipientes Start-ups. Esta cantidad de cambios ya no pueden verse como hechos aislados sino como la antesala de un completo cambio de paradigma.

La Web'11 (Guía para sobrevivir en Internet en el año 2011)

Los capítulos de este libro son:

Prólogo de Carlos Barrabés
I. Introducción (Ver este capítulo)
II. Información y Búsquedas
III. Búsquedas visuales
IV. Búsquedas sociales
V. Nuevas formas de navegar
VI. Nuevos dispositivos
VII. Las Apps son la nueva Web
VIII. Cloud Computing
IX. Compras sociales (Ver este capítulo)
X. Inteligencia colectiva – Inteligencia artificial
XI. Identidad digital y publicidad personalizada
XII. Internet de las cosas y M2M
XIII. Nuevos medios de pago
XIV. Geoposicionamiento

Los ingresos para el autor derivados de esta publicación (70% en el caso de la distribución digital) serán íntegramente destinados a la Asociación LZ Cuatlimayan, con el fin de ayudar a las mujeres e infancia de Guatemala.

A continuación el prólogo de Carlos Barrabés:

Este año 2011 el mundo va a ser más móvil, probablemente ubicuo. Sin duda la geolocalización va a romper claramente muchas de las barreras mentales y sociales que todavía tenemos. Todo esto estará amparado por la entrada masiva del Cloud Computing, la Nube, que sin duda va a cambiar nuestras vidas de una manera muy importante. También veremos nuevos entornos basados en tecnologías NFC y RFID. En general vamos hacia un mundo muchísimo más cercano pero, al mismo tiempo, mucho más grande. Vamos a la vez a un mundo mucho más global pero también muchísimo más personal. Además hay que tener en cuenta la irrupción salvaje del vídeo, los nuevos dispositivos y las nuevas formas de navegar, en un entorno con mayor ancho de banda y totalmente en movilidad, con mayor capacidad por parte de los terminales, tanto de proceso, como de capacidad de interactuación con el usuario.

La Web 2.0 abrió la posibilidad de que todos fuéramos iguales ante Internet, ahí aparecieron sitios como la Wikipedia o Youtube, donde todos formábamos parte, todos podíamos participar por igual y con el mismo peso. Después surgieron las redes sociales y por último Twitter. Es en esta última plataforma donde probablemente más se ha visto una era Post-2.0. La existencia de un lenguaje propio (con los hashtags, las menciones o los retweets) y sobre todo la aparición de influencers o líderes de opinión hace que de nuevo no todos los usuarios sean iguales. Existen las mismas posibilidades pero la meritocracia lleva a unos resultados o a otros. Algunos twitteros consiguen más seguidores, obtienen más reenvíos de sus mensajes, son más influyentes. Frente a la masa de la 2.0 aparece la meritocracia de la Web actual. Otros fenómenos como las Compras Sociales, o el Crowdsourcing también forman parte de esta época de cambios en Internet.

Pero hay otras tendencias y tecnologías, en especial el Internet de las cosas, el M2M, el geoposicionamiento o las Apps, que pertenecen a un mundo completamente diferente al de la Web 2.0. Con toda esta nueva ola podríamos decir que claramente se inaugura una nueva era en Internet.

Los grandes jugadores ya han marcado sus estrategias y su lucha por que dominen unos u otros modelos impulsará el desarrollo de la Web de la misma forma que la rivalidad entre EE.UU. y la Unión Soviética impulsó la carrera espacial en los 60. Al mismo tiempo, conviviendo con estas grandes potencias de Internet, es el momento de las Start-ups, empresas que buscan convertirse en los nuevos Google, Microsoft, Facebook o Apple, (o ser comprados por alguno de ellos).

Este nuevo entorno supone una gran oportunidad para emprendedores de cualquier parte del mundo. En un entorno de fácil acceso, en la Nube, estos emprendedores pueden aspirar a que sus Apps, sus juegos para Facebook, sus diseños o sus campañas de marketing sean vistas y compradas en cualquier parte del mundo. Internet es un mercado más abierto y con más posibilidades que nunca. Ahora, para que el trabajo de un emprendedor sea visto en todo el mundo sólo hace falta que sea realmente brillante. Pasamos de un mundo de conocimiento a un mundo de capacidades.

Sin embargo, y como bien queda reflejado en este libro, Internet también se está convirtiendo en algo más complejo, esto, unido a la importancia de los dispositivos como los Smartphones, los o eBooks o las Tablets, puede acrecentar la brecha digital con los países en desarrollo y sin duda es algo que nos debe preocupar y en lo que tenemos que trabajar.

Este libro ofrece muchas de las claves del cambio que vamos a vivir en el 2011 y que va a ser totalmente necesario conocer, en un contexto tan cambiante y con oportunidades tan atractivas.

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La Web’11 (Guía para sobrevivir en Internet en el año 2011) – Introducción

Extracto del capítulo I del libro La Web’11 (Guía para sobrevivir en Internet en el año 2011) de Eduardo Albalá.

En los últimos meses del 2010, los líderes actuales de Internet (Google y Facebook por ejemplo), los de Hardware y Software (Microsoft o Apple, entre otros), así como multitud de incipientes start-ups (empresas de reciente creación con gran potencial de crecimiento), están introduciendo tal cantidad de cambios y novedades que, en la opinión de muchos analistas, no pueden verse como hechos aislados sino como la antesala de un completo cambio de paradigma. Algo que aquí llamaremos la Web’11 o Web del 2011.

La Web ’11 es una Web Post-2.0, por lo que antes de empezar habría que hablar un poco de la propia Web 2.0. El término 2.0 se popularizó a partir de la conferencia O’Reilly Media Web 2.0, en el año 2004 (si bien ya había sido utilizado anteriormente por otros autores). Esta expresión se ha asociado a cuatro aspectos clave de la nueva ola que comenzó a invadir Internet hace unos años:

  • Las plataformas y ambientes colaborativos (desde YouTube hasta Facebook, pasando por la Wikipedia) donde son los propios usuarios los que generan el contenido.
  • Una nueva organización de la información, a través de etiquetas (o tags) en lugar de con árboles de clasificación y buscadores (como Google) en lugar de directorios.
  • La sensación de estado Beta (o en pruebas) continuo. No importa lanzar las cosas aunque no estén del todo cerradas, lo importante es que evolucionen con los usuarios.
  • Multiplataforma, la Web salta de los ordenadores a otros dispositivos como teléfonos, televisiones, libros electrónicos, etc.

Además hay otras cuestiones que se asocian de una forma u otra a la Web 2.0, como el auge del software libre y el código abierto, o la aparición de la Nube (the cloud computing), es decir, la red como plataforma en sustitución de los soportes basados en sistemas locales.

Los cambios de la Web 2.0 han sido tremendamente importantes, ya que no se han quedado únicamente en un entorno tecnológico sino que han conllevado significativos cambios sociales. La proliferación de plataformas de creación (como los blogs), de comunicación, de participación y las redes sociales, han traído consigo la aparición de una sociedad mucho más comunicada e interconectada.

Sin embargo, muchos de los procesos que caracterizaron la Web 2.0 ya han dado la mayor parte de sus frutos y otros están inmersos en una transformación que ya supera los conceptos iniciales. Este paulatino agotamiento o transformación del recorrido de la Web 2.0 hace que podamos empezar a hablar de un Web Post-2.0, o lo que en este libro llamamos Web ’11.

Otro de los términos que se han utilizado para nombrar la nueva era de Internet es Web 3.0. Esta expresión fue acuñada por John Markoff, periodista que hace las veces de corresponsal del New York Times en Silicon Valley, en el año 2006. La expresión se refería a la futura tercera generación de servicios basados en Internet  que podrían caracterizarse por una Web Inteligente y que incluirían algunos conceptos como la Web Semántica, las búsquedas en lenguaje natural, el aprendizaje de las máquinas, los agentes recomendadores y las tecnologías relacionadas con inteligencia artificial, entre otras.

La base de esta interpretación de la Web 3.0 es que las máquinas podrán procesar la información de una forma más inteligente, dándonos mayor productividad y una experiencia de usuario más instintiva.

Sobre esta definición de la Web 3.0, creo que vale la pena extraer algunos conceptos para explicarlos y reflexionar un poco más sobre en qué medida estamos o no en ese camino: la Web Semántica, el Lenguaje Natural y las Máquinas Inteligentes.

La Web Semántica permitiría que cualquier usuario pudiera encontrar en Internet respuestas de forma más rápida y sencilla, gracias a una información mejor definida.

La búsqueda en la Web actual está basada en el HTML (siglas de HyperText Markup Language o Lenguaje de Marcado de Hipertexto). Este lenguaje permite hacer descripciones textuales, así como incorporar imágenes y enlaces a otras páginas, pero no permite definir atributos o características de un objeto. Por ejemplo, podríamos tener una página web (que llamaremos Página1) con el texto:

“Tenemos ofertas de zapatos rojos de la talla 32 y con tacón pero tenemos agotadas todas los botas negras

En esta Web actual, y siguiendo con el ejemplo, podemos introducir en Google la búsqueda:

“ofertas de botas negras de la talla 32 y con tacón”

En este caso, podríamos llegar a la página web Página1 porque Google busca palabra por palabra, no por el significado global. El resultado sería erróneo.

En la Web semántica, un producto de un catálogo online podría tener asociado en su definición intrínseca elementos como talla, color, precio, etc., llevando a que las búsquedas fueran por esos atributos y evitando así los errores de interpretación de los buscadores.

 

Búsqueda en Google Images que combina texto y definición de color

Búsqueda en Google Images que combina texto y definición de color

En los últimos meses han aparecido muchos buscadores de imágenes, de ropa, de restaurantes o de aplicaciones para dispositivos móviles (Apps) que no se limitan a buscar en el texto sino que ya realizan búsquedas semánticas en base a información que define a los objetos.

El Lenguaje Natural. En los ejemplos clásicos de la Web Semántica, al hablar de la utilización de Lenguaje Natural, se supone que introduciendo en un buscador “Quiero ir esta noche al cine por la zona de Santa Fe pero que me dé tiempo a llegar a la cena que tengo a las 9:30”, dicho buscador entendería correctamente la petición, dando una respuesta adecuada. Sin embargo, me surgen serias dudas sobre que la tecnología tenga que evolucionar necesariamente por ese camino.

A veces nos equivocamos en la evolución de la tecnología. Todas las películas futuristas incluyen coches que vuelan, pero la verdad es que no necesitamos un transporte tan caro, peligroso, antiecológico y caótico,  sino más metros subterráneos, tranvías o metrobuses, coches eléctricos, carriles para bicicletas y zonas peatonales, esas son las verdaderas necesidades. Ha pasado algo similar con la comunicación a través de la voz con dispositivos, casi nadie utiliza la marcación por voz de los teléfonos móviles y todavía no he visto a nadie que le hable a su PC (aunque fue uno de los grandes avances con los que se promocionó el Windows Vista). De igual forma, el Lenguaje Natural que utilizamos en la comunicación entre personas, quizá no tenga que ser el mismo que utilicemos con las máquinas. Nadie “le dice” a un ascensor a que piso ir, se lo indica con el dedo.

Y es que precisamente (y esto es una opinión personal) creo que el Lenguaje Natural para comunicarse con los dispositivos electrónicos no debe consistir en escribir largas frases. Cualquier sátrapa sabe que es mucho más sencillo simplemente señalar con el dedo y que los súbditos, en función del contexto, interpreten los deseos como órdenes. De hecho, mi hijo que tiene apenas tres meses, ya empieza a señalar para indicar aquellas cosas que quiere, eso parece lenguaje más natural todavía.

Parece que tanto las nuevas formas de búsqueda de información y navegación, como los dispositivos que las incorporan y hacen posible, van mucho más hacia esta tendencia de señalar información y no tanto escribir.

Un ejemplo de esta tendencia en búsquedas es Boutiques.com. Este nuevo sitio de Google destinado a la moda tiene uno de sus principales activos en las búsquedas visuales. Esto quiere decir que seleccionando unas cuantos estilos que nos gustan, el sistema devuelve resultados de prendas, diseñadores y tiendas online, y todo sin escribir una sola palabra.

La última generación se acostumbró a manejar los dedos con una extrema velocidad para escribir mensajes de texto. La próxima generación posiblemente conserve esa habilidad pero incorporará nuevas para buscar la información y disfrutar de su ocio de una forma que hasta ahora no habíamos contemplado (sin escribir).

Las Máquinas Inteligentes. Fenómeno que podría ser definido como la aparición de máquinas, dispositivos, aplicaciones e interfaces que permiten nuevos tipos de comunicación y que también se comunican entre ellos. No necesitamos sirvientes tremendamente inteligentes, sino que hagan muy bien su tarea específica. En este sentido, hay una frase de moda que define bien la situación “las Apps son la nueva Web”.

Las Apps son la nueva Web

Imagen ilustrativa sobre la importancia creciente de las Apps creada por http://www.visionmobile.com

Otras cuestiones asociadas a esta tendencia de las máquinas inteligentes e interconectadas son el Cloud Computing, el M2M (comunicación máquina a máquina), la inteligencia colectiva, la inteligencia artificial, o el Internet de las Cosas.

También hay ciertas cuestiones que son evolución de las ya existentes en la Web 2.0 pero que claramente están llegando a otro nivel. Entre estas cuestiones veremos las compras sociales, las aplicaciones basadas en geoposicionamiento, la evolución de la identidad en la red, los nuevos medios de pago o la publicidad personalizada. Por eso vamos a elegir el término Web ‘11 para referirnos a todos los cambios que están aconteciendo en los últimos tiempos en Internet y que cambian totalmente en panorama para este año 2011.

En la sesión de tormenta de ideas que O’Reilly y  MediaLive International mantuvieron para definir la Web 2.0 se hizo un cuadro en el que aparecían una serie de conceptos de la Web 1.0 y cómo esos conceptos se transformaban en algo diferente en la Web 2.0. Aquí vamos a presentar el mismo cuadro pero con una columna adicional, la correspondiente al Internet actual, a la Web ‘11.

Web 1.0 Web 2.0 Web’11
Double click –> Google AdSense –> Publicidad Personalizada
Ofoto –> Flickr –> Búsquedas Visuales
mp3.com –> Napster –> iTunes
Britannica Online –> Wikipedia –> Inteligencia Colectiva
Páginas web personales –> Blogs –> Twitter a través de dispositivos móviles
Evite –> Upcoming.org y EVDB –> Twitter y redes con  Geoposicionamiento
Especulación con los nombres de dominio –> Optimización en buscadores –> Posicionamiento social y en las tiendas de aplicaciones
Páginas vistas –> Coste por clic –> Número de seguidores o de  descargas de Apps
Publicación –> Participación –> Interacción dentro del círculo social
Sistemas de gestión de contenidos –> Wikis –> Apps de publicación en redes sociales desde dispositivos móviles
Directorios (taxonomía) –> Etiquetados (folksonomía) –> Búsqueda semántica (imágenes / App Stores) y búsquedas sociales
Recuerdo de direcciones web –> Sindicación –> Vinculación en redes, seguimiento en Twitter y suscripción en iTunes

En mi opinión, la Web 1.0 permitía “informarse”, Web 2.0 permite “compartir” y la Web ‘11 permite “hacer”.

Los capítulos del libro son:

  • Información y Búsquedas
  • Búsquedas visuales
  • Búsquedas sociales
  • Nuevas formas de navegar
  • Nuevos dispositivos
  • Las Apps son la nueva Web
  • Cloud Computing
  • Compras sociales (ver este capítulo)
  • Inteligencia colectiva – Inteligencia artificial
  • Identidad digital y publicidad personalizada
  • Internet de las cosas y M2M
  • Nuevos medios de pago
  • Geoposicionamiento